Impacto de la pandemia en el emprendimiento femenino

Su Majestad la Reina Doña Letizia presidió una reunión de trabajo con la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE) en la que se presentaron los resultados del barómetro FEDEPE “Visión y medidas de las mujeres directivas y empresarias al salir de la crisis del Covid-19 y reanudarse la economía”.

Disponer de datos precisos y reales es la mejor herramienta para llevar a cabo un buen diagnóstico de la situación creada por la crisis Covid y poder plantear acciones de mejora.

Este Barómetro de Fedepe a nivel nacional nos permite tener una visión global de lo que opinan mujeres profesionales y empresarias para salir de la crisis y empezar a trabajar en la era postpandemia.

Y como presidenta de Arame tuve la oportunidad de trasladar estos indicadores y medidas de acción desde nuestro territorio.

En Aragon se tienen ciertas peculiaridades tanto territoriales, que inciden en su vertebración, con tres capitales de provincia y la inmensa mayoría de municipios con muy baja densidad de población, y somos también una comunidad con un tejido empresarial de pymes, de micro pymes, en las que casi el 50% tiene una media de 10 trabajadores, y donde las mujeres suponen el 35 % de ese tejido. Dos mundos en uno, lo urbano vs lo rural y dos realidades distintas y con necesidades muy diversas, Zaragoza capital tiene una industria importante, y supone más del 65% del conjunto autonómico, donde las mujeres están empezando a alcanzar puestos de responsabilidad, y las empresas han aprendido que retener talento es lo que importa y éste no tiene género.

Y al mismo tiempo nos encontramos con un Aragón vaciado, donde la despoblación incide de una manera directa sobre las mujeres, si no hay natalidad o esta es muy baja, no hay escuelas, no hay servicio médico, no llega la conectividad, al final lo que llega es la huida.

En este entorno, también estamos viendo cómo, una vez más, las mujeres sortean la crisis apostando por el emprendimiento y haciendo sostenible su territorio contribuyendo a asentar población y mejorar la vida en el medio rural.

Pero este emprendimiento muchas veces no es por convencimiento, sino por necesidad. La vuelta al trabajo, dejar el teletrabajo e intentar conciliar resultan una tarea ardua y casi imposible, que hace que muchas mujeres decidan dar este paso.

Y en este marco es imprescindible las ayudas por parte de la Administración, en Zaragoza se tiene en cuanta factores como la edad de la solicitante (se favorece a las menores de 30 años y a las mayores de 45); el tipo de actividad del nuevo negocio (se priman los nuevos yacimientos de empleo, como los servicios a dependientes, y las relacionadas con las nuevas tecnologías, la sociedad de la información o los servicios culturales y de ocio); la vinculación de la actividad con el nivel de estudios de la emprendedora (se dan más puntos cuanto más elevada es su titulación); y la valoración y el contenido del proyecto.

No podemos llevar 2 velocidades, porque se genera desigualdad, y estamos viendo que en esta época post covid en la que parece que vamos a entrar, es importante que las mujeres participen de manera directa en la reconstrucción social y económica y se tenga en cuenta su voz y sus intereses.